Pollo ‘hay que ser muy torpe’

Hay veces que cocinar resulta extremadamente fácil. Muchas de estas veces a priori desconocemos de qué forma va a terminar lo que cocinamos y simplemente nos dejamos llevar por nuestros recuerdos y nuestro instinto… y por lo que tenemos en la nevera.

Como en el caso de la sopa de congrio a las dos majadas, vuelvo a cocinar en la calle con un fogón de gas, y me estoy dando cuenta que cada vez me gusta más. Y porqué el nombre del plato?. Muy sencillo, si la materia prima es buena y la tratamos con cariño y respeto… hay que ser muy torpe para joderla y que el plato salga mal.

Ingredientes

  • 1 pollo no importa de qué tamaño (en este caso pesaban unos 2-2,5kg limpio)
  • 1 cebolla
  • 1 tomate
  • 1 pimiento
  • 2-3 puerros
  • 4-5 ajos
  • Perejil y hierbas aromáticas (tomillo, romero…)
  • 1 rebanada de pan de hogaza
  • Avellanas tostadas
  • Cava  de buena calidad

Procedimiento

Este plato es tremendamente sencillo de realizar y tampoco nos deberemos estresar si nos saltamos algún paso o les cambiamos el orden, como ya hemos dicho antes hay que ser muy torpe para estropearlo. Quizás lo que os dé más reparo sea cuartear el pollo, así que si no os atrevéis, no pasa nada, pedírselo al carnicero que os lo hará gustoso. Una vez tenemos todo preparado, vamos al lío.

  • En primer lugar salpimentamos la carne y la marcamos rápidamente a alta temperatura en una olla grande (en este caso he usado una de perihuela). Lo de sellar la carne puede ser discutible en este caso ya que no se trata de un asado a baja temperatura, pero qué queréis, me gusta que la piel esté un poco dorada :-).
  • Después de retirar la carne y reservarla, hacemos el sofrito con la cebolla, tres o cuatro ajos enteros, medio pimiento y los puerros cortados a tiras. Recordad añadir sal en este momento ya que ayuda a extraer el agua de las verduras. Una vez avanzado el sofrito añadimos el tomate rallado y dejamos que acabe de ligar todo.
  • Con el sofrito hecho añadimos de nuevo el pollo marcado, reservando las mollejas y parte de los higaditos para hacer la majada final. Cubrimos el pollo con cava y caldo de pollo y, como dice mama, dejamos que haga chup-chup durante un buen rato. Cuanto tiempo? Ni idea, recordad que hay que ser muy torpe para estropearlo (sólo una advertencia, mejor mover la olla que remover con una cuchara).
  • A media cocción (para el tamaño del bicho que cocinamos esto es alrededor de 45 minutos) probar y rectificar de sal.
  • A 5-10 minutos de acabar, hacemos una majada en el mortero con 2 ajos crudos, el pan de hogaza frito, las mollejas y los higaditos reservados, 6-7 avellanas, el perejil y las hierbas aromáticas.

No os recomiendo seguir al pie de la letra la receta para aseguraros el éxito, recordad hay que ser muy torpe, pero si queréis ganar el Gallifante de oro por aclamación, acompañadla de un plato de patatas fritas cortadas en daditos.

Ala pués, buen provecho!!

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